5 grandes ventajas de los regalos publicitarios

Desde bolígrafos hasta memorías USB, pasando por gorras, mochilas, troleys, powerbanks, tazas… una lista casi ilimitada de objetos puede convertirse en soporte y altavoz de nuestra marca. Nos referimos a los regalos publicitarios.

Si miramos a nuestro alrededor, en nuestros bolsillos o en nuestro bolso es muy probable que encontremos un caramelo corporativo, un accesorio tecnológico promocional o un paraguas con el logotipo enorme de una marca de perfume. Y ésa es precisamente la intención de las empresas que destinan una parte de su presupuesto en marketing a estos objetos que, de una manera u otra, decoran la vida de potenciales consumidores de una marca.

A lo largo de este artículo vamos a tratar de entender por qué las empresas españolas, según Infoadex, destinan cada año más de 60 millones de euros a obsequios corporativos.

1. Los regalos publicitarios NO se perciben como publicidad

Según los cálculos de los expertos, una persona está sometida a unos 3000 impactos publicitarios cada día. Quizás por eso los estudios sobre la percepción publicitaria revelan que 9 de cada 10 consumidores declara estar harto de tanta publicidad y, a día de hoy, las agencias publicitarias digitales tratan de encontrar una solución a la popularización de los bloqueadores de anuncios que cada vez más usuarios instalan en sus navegadores web.

El consumidor final no se para a pensar en que los ingresos publicitarios financian publicaciones, retransmisiones, eventos, etc. Para los potenciales clientes la publicidad estorba, molesta y obstaculiza y cabe esperar que una parte de ese sentimiento negativo se acabe transfiriendo a la marca que interrumpe su programa favorito o la lectura de su diario online.

En cambio, aquel paraguas que le regalaron en una feria de muestras y que guardaba en el maletero del coche le salvó el traje cuando iba aquella reunión tan importante. Aquel bolígrafo de aquel aburrido congreso que llevaba en el fondo del bolso fue con el que apuntó el número de teléfono que le cambió la vida… ¿Ese paraguas o ese bolígrafo eran publicitarios? Técnicamente sí; sin embargo, la percepción del consumidor es radicalmente distinta y, sin duda, positiva.

2. Mayor impacto y control de segmentación

Resulta curioso, pero pocos conceptos venden tanto como lo hace el hecho de que algo sea GRATIS. Así lo demostró el catedrático estadounidense Dan Ariely en su libro Las Trampas del Deseo (2008), en el que además describe esta tendencia de los consumidores como algo “irracional”.

Además, los regalos publicitarios NO aparecen por sorpresa durante la retransmisión radiofónica del partido del milenio, sino que alguien amablemente nos obsequia con ellos. ¿A quién le desagradan los regalos? Este carácter gratuito y no intrusivo de los regalos publicitarios garantiza su mayor impacto y efectividad como herramienta de marketing.

Por otro lado, pensemos en un regalo publicitario. Por ejemplo, una agenda que, aunque huelgue decirlo, tiene validez para un año completo. Definir a quién se le entrega es, sin duda, una tarea interesante, pero parece claro que alcanzar al público objetivo es también más sencillo de controlar que en un medio de comunicación de masas. Además, los catálogos incluyen hoy todo tipo de productos que, casi por su propia naturaleza, están orientados a un target u otro. Desde corbatas o maletines a objetos relacionados con el deporte; la segmentación empieza ahí.

3. Mayor frecuencia de exposición a la marca de los regalos de empresa

¿Cuántas veces utiliza un fumador un mechero cada día? ¿Cuánto tiempo utiliza el mismo mechero? ¿Por cuántas manos pasa? Quizás el cálculo no sea sencillo, pero la lógica nos indica que el encendedor, sin duda uno de los regalos publicitarios por excelencia, demuestra una alta efectividad. Además, estos regalos de empresa no impactan sólo cuando están en uso, sino en otras muchas ocasiones en las que simplemente se llevan «por si acaso».

Esto mismo sucedería, por ejemplo, con objetos de escritorio o los accesorios informáticos que permanecen en los escritorios y mesas de trabajo durante mucho tiempo a la vista de todos.

4. Los regalos publicitarios aumentan el recuerdo de la marca

Muchos y muy interesantes estudios se adentran en esta área tan psicológica como marketiniana que es el recuerdo publicitario y que determina la notoriedad pública de una marca. Al final, lo que se intenta medir es la eficacia publicitaria, en la que generalmente se distinguen tres fases:

  • Fase Cognitiva: conocimiento de la marca
  • Fase Afectiva: interés por la marca, se prefiere una marca antes que otra, se establece una relación con la marca
  • Fase Conativa: se induce a la adquisición del producto o servicio.

Ahora fijémonos en el papel y la efectividad que los regalos publicitarios pueden jugar en ese proceso. La presencia permanente de un objeto con los colores y la imagen corporativa de la marca no sólo facilitan el recuerdo de una marca, sino que incluso del superan la posibilidad olvido por la propia presencia física del regalo de empresa.

Quizás el ejemplo más claro de ello es la sombrilla de un determinado refresco estratégicamente colocada en la terraza de un bar. Cuando el camarero llega a atender una mesa y le pregunta al cliente “¿qué va a tomar?”, el entorno le sugiere automáticamente una respuesta.

En cuanto a la aportación de los regalos publicitarios a la hora de establecer una relación afectiva con una marca es aún más clara. Como ejemplos prácticos pensemos en polos para practicar deporte, el paraguas que mencionábamos unas líneas más arriba o, incluso, el llavero de la casa de la playa. ¿Cómo NO se podría establecer una relación afectiva positiva con una marca que relacionamos con esas experiencias?

5. Los regalos de empresa comunican la personalidad de una marca

En los últimos años, las empresas dedicadas a la elaboración de los regalos publicitarios han ampliado considerablemente el catálogo de productos y las posibilidades de personalización. Con ello, hoy en día hay un enorme abanico de opciones que, sin duda, hacen posible la diferenciación de la marca.

Al fin y al cabo, un regalo de empresa representa a la marca no sólo por llevar incorporado un logo en cuestión, sino porque el propio producto comunica su personalidad y su manera de entender el mundo. Cuestiones como la calidad del regalo publicitario y sus acabados o la utilidad del obsequio se convierten así en claves a la hora de seleccionar el producto en cuestión.

Si nos fijamos, hay escenas cotidianas en las que es frecuente encontrar esos regalos de empresa: una memoria USB promocional en la que se pasan las fotos de las últimas vacaciones, una toalla publicitaria en la playa, un abrebotellas en un picnic o una linterna guardada en el maletero del coche.

¿Y tú?¿Cuáles son los regalos publicitarios que más usas?

Nos encantaría saber tu opinión.

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